Una de las más temidas consecuencias del alcoholismo, incluso más que la cirrosis hepática, es la manifestación de la condición conocida como delirium trémens, o deliriotembloroso, que se presenta cuando una persona sumamente acostumbrada al alcohol, cesa o disminuye de forma drástica su nivel de alcohol en la sangre. Se suelen presentar con temblores, taquicardias, confusión, malestar generalizado e incluso, en casos mucho más severos, pueden llevar a terribles alucinaciones, convulsiones e incluso la muerte.
El alcohol es una sustancia que tiene efectos depresivos, es decir, que disminuye la actividad del cuerpo en distintas zonas. De hecho, si llega a tener en promedio un litro de alcohol en sangre, el sistema se deprime tanto que se sufre un paro cardiaco o pulmonar. Pero, es muy difícil llegar a estos niveles, que equivale más o menos a beber 3 botellas de alcohol en unas cuantas horas, ya que el cuerpo se “apaga” mucho antes.