Hay parejas que se quieren perfectamente bien y aun así llevan meses hablando mal. No discuten por infidelidades ni por decisiones vitales: discuten por el lavavajillas, por un tono de voz, por un mensaje contestado tarde. Y después del portazo llega la pregunta incomprensible: ¿cómo hemos llegado a gritarnos por esto?
Los cinco mitos sobre el estrés
Mito 1: El estrés es malo. En realidad, existen dos tipos de estrés y uno de ellos es beneficioso. Se trata del eustrés, un grado de estrés que nos permite mantenernos con los cinco sentidos alertas, que nos motiva a trabajar y a ser más creativos. Es el estrés que nos mantiene despiertos cuando debemos estudiar para un examen o el que nos infunde energías que ni siquiera sabíamos que teníamos cuando debemos enfrentar un proyecto largo. Cuando el eustrés se extiende durante mucho tiempo, se convierte en distrés. Y este si nos provoca desequilibrios a nivel psicológico y físico.
Mito 2: Sin síntomas no hay estrés. Realmente, las primeras etapas del estrés cursan de manera asintomática y ello no significa que no exista. Los síntomas físicos como el cansancio o los problemas gastrointestinales y dermatológicos se comienzan a apreciar muy tarde, cuando el estrés ya lleva meses o años actuando. Obviamente, lo ideal es estar atentos a los síntomas que se aprecian en el orden psicológico como la irritabilidad y la ansiedad.
El pensamiento catastrofista: Una causa de la ansiedad
Preocupaciones, ansiedad, estrés, pánico, pensamiento catastrofista… pueden parecer palabras y conceptos diferentes (porque lo son) pero en realidad están muy vinculados entre sí. Para los que no sepan qué es el pensamiento catastrofista, les explico que se trata de una forma de comprender el mundo y los hechos desde una perspectiva irracional que tiende a magnificar los hechos y sus consecuencias así como a imaginar posibles desastres.