El hoovering es una estrategia de manipulación emocional en la que una persona intenta volver a entrar en tu vida después de una ruptura o distanciamiento, buscando arrastrarte de nuevo al vínculo aunque te haya hecho daño antes. Este comportamiento es frecuente en relaciones con dinámicas tóxicas o rasgos narcisistas y puede generar mucha confusión, culpa y recaídas emocionales.
Qué es el hoovering
El hoovering aparece cuando, tras un periodo de silencio, la otra persona vuelve a contactar con mensajes, gestos o “disculpas” que parecen afectuosos, pero cuyo objetivo principal es recuperar tu atención y tu disponibilidad emocional. No se centra en reparar el daño ni en construir una relación sana, sino en asegurarse de que sigues ahí, accesible y dispuesta a responder.
En muchos casos se observa en vínculos donde antes ha habido abuso psicológico, dependencia emocional o un fuerte desequilibrio de poder, y por eso el retorno del agresor emocional suele reabrir heridas que aún no estaban del todo cicatrizadas. Este patrón también puede darse en amistades, familia o entornos laborales, siempre que exista una relación previa de control o inestabilidad.
Señales típicas de hoovering
- Reapariciones inesperadas: después de semanas o meses sin saber nada, llega un mensaje “inocente” del tipo “me acordé de ti” o “soñé contigo”, que en realidad son tanteos para ver si sigues disponible.
- Disculpas poco concretas: puede pedir perdón de forma general, sin asumir responsabilidades reales ni proponer cambios claros, pero apelando a tu empatía para que des otra oportunidad.
- Uso estratégico de la nostalgia: envía fotos antiguas, recuerda momentos especiales o frases internas de la relación para activar tus recuerdos positivos y minimizar el daño vivido.
- Promesas de cambio repentino: dice haber “cambiado por completo” o haber tomado conciencia de todo lo que hizo mal, a veces mencionando terapia o procesos de cambio que no se sostienen con el tiempo.
- Contacto indirecto: puede comentar publicaciones, ver todas tus stories, acercarse a amistades en común o aparecer en tus lugares habituales, buscando una reacción sin hablarte directamente.
- Culpa y victimismo: si no respondes, puede recurrir a reproches (“después de todo lo que hice por ti”) o a mensajes dramáticos que buscan que te sientas responsable de su malestar.
Casos reales (anonimizados)
-
Caso 1 – “Solo quiero saber cómo estás”: Después de una relación marcada por celos y control, Laura decidió poner fin al vínculo y bloqueó durante meses a su ex pareja en redes sociales. Pasado un tiempo, él reapareció desde otro número con mensajes preocupados sobre su salud, mencionando que la veía triste en fotos antiguas y que “solo quería asegurarse de que estuviera bien”. Laura comenzó a contestar por pena y, en pocas semanas, se vio de nuevo justificando sus conductas y dudando de su decisión. Este es un ejemplo claro de hoovering basado en la compasión y la culpa.
-
Caso 2 – “He cambiado por completo”: Marcos salió de una relación donde había constantes críticas y silencios punitivos. Tras medio año sin contacto, su ex pareja le escribió un largo mensaje explicando que estaba yendo a terapia, que había entendido todo y que ahora sí estaba preparada para una relación sana. Cuando Marcos pidió ejemplos concretos de cambios, la conversación se llenó de excusas y exigencias para volver rápido “antes de perderlo del todo”. De nuevo, el foco no estaba en reparar, sino en recuperar el control.
-
Caso 3 – Hoovering familiar: Ana se distanció de un familiar que utilizaba comentarios hirientes y chantajes emocionales. Meses después, este familiar empezó a enviar mensajes a otros miembros de la familia diciendo que estaba “rota por dentro” porque Ana ya no la visitaba, sugiriendo que era una mala persona. El objetivo era que alguien presionara a Ana para retomar el contacto sin cuestionar el trato recibido. Este tipo de hoovering muestra cómo la manipulación puede apoyarse en el entorno
Impacto emocional del hoovering
El hoovering suele provocar un fuerte estado de confusión, porque mezcla mensajes cariñosos con un historial de daño y desvalorización. La persona afectada puede sentir que está exagerando, que quizá la otra persona de verdad ha cambiado o que es injusta por mantenerse firme en su decisión de alejarse.
Además, favorece recaídas emocionales: volver a quedar, retomar conversaciones largas o revisar constantemente el móvil reabre el vínculo traumático y refuerza la idea de que salir de esa relación es casi imposible. Esto suele ir acompañado de culpa, ansiedad, dificultades para dormir y sensación de estar “enganchada” a una montaña rusa emocional de la que cuesta bajar.
Cómo protegerte del hoovering
-
Reconocer el patrón: ponerle nombre ayuda a entender que no es un gesto romántico, sino una estrategia de control que se repite en muchas historias de abuso.
-
Definir tu decisión por escrito: puede ayudarte redactar para ti misma por qué saliste de esa relación y qué límites necesitas mantener, de forma que puedas releerlo cuando aparezca el impulso de contestar.
-
Limitar o cortar el contacto: bloquear números, silenciar redes o pedir a amistades que no actúen como intermediarias reduce las oportunidades de que el hoovering funcione.
-
Fortalecer tu red de apoyo: hablar con personas de confianza que conozcan la historia permite que otras miradas te recuerden por qué te alejaste y te acompañen en los momentos de duda.
-
Centrarte en tu recuperación: terapia psicológica, grupos de apoyo y rutinas de autocuidado (descanso, actividades significativas, límites claros) ayudan a reconstruir la autoestima y la seguridad interna.
Cuándo buscar ayuda profesional
Conviene pedir ayuda especializada cuando sientes que, por más que decides alejarte, terminas volviendo una y otra vez a la relación o al contacto. También es recomendable si notas que tu vida diaria se ve afectada (dificultad para concentrarte, cambios fuertes en el sueño, aislamiento, pensamientos obsesivos sobre la relación).
Una psicoterapia centrada en trauma, abuso emocional o dependencia afectiva puede ofrecer un espacio seguro para revisar la historia, identificar patrones y aprender estrategias para protegerte, especialmente si has vivido varias relaciones con dinámicas similares. El objetivo no es solo cortar el contacto, sino comprender qué necesitas para construir relaciones futuras más seguras y respetuosas.
Conclusión
El hoovering no es un “te echo de menos” inocente, sino una táctica que intenta reactivar un vínculo que ya te estaba dañando y del que intentas recuperarte. Reconocer sus señales, validar tus límites y pedir apoyo cuando lo necesites son pasos esenciales para salir del ciclo de manipulación y recuperar tu autonomía emocional. Cuidarte implica aceptar que no toda reconciliación es sana y que, a veces, la forma más grande de amor propio es no abrir de nuevo la puerta a quien ya mostró que no sabe cuidarla.
Fuentes consultadas
-
Sanarai. Hoovering: qué es, cómo funciona y cómo identificarlo.
-
Psicoguadal. Hoovering: por qué tu ex vuelve y cómo protegerte hoy.
-
Choosing Therapy. What Is Hoovering? 10 Signs & Why Narcissists Do It.
-
Cleveland Clinic. What Is Hoovering? 7 Signs and How To Handle It.
-
Otros recursos especializados en abuso narcisista y tácticas de hoovering.