¿Te suena que compañeros lleguen a la oficina pero desconecten mentalmente? ¿O que tú mismo marques presencia física mientras tu mente está en piloto automático? Descubre qué es el presentismo silencioso, por qué está en auge y cómo combatirlo antes de que agote a tu equipo.
¿Qué es el presentismo silencioso?
El presentismo silencioso es la práctica de estar físicamente presente en el trabajo (en la oficina, reuniones, eventos corporativos) pero estar emocional y mentalmente ausente. No es quiet quitting ni burnout declarado: es una desconexión sutil que pasa desapercibida.
No gritas «me voy», simplemente dejas de estar realmente ahí.
Es el compañero que asiente en todas las reuniones pero no aporta ideas, el desarrollador que «está trabajando» pero revisa redes sociales constantemente, o el gerente que marca presencia en eventos pero desconecta cuando hay que tomar decisiones difíciles.
Las 5 señales de que tu equipo sufre presentismo silencioso
1. Cumplen pero no brillan
Tareas hechas «porque toca», sin iniciativa ni creatividad
«Siempre está ocupado» pero los resultados no avanzan
Responden emails en 2 minutos pero proyectos clave se eternizan
2. Presente pero ausente
En todas las reuniones pero callado o con respuestas automáticas
El escritorio siempre ocupado, pero nadie sabe qué hace realmente
«Sí, claro» como respuesta universal a cualquier propuesta
3. Productividad fantasma
Hours logged = 8h diarias, pero impacto real = 2h efectivas
Mucho movimiento, poco avance
Excusas creativas: «Estaba en otra cosa», «No me llegó la info»
4. Desconexión emocional
No participan en conversaciones informales del equipo
Respuestas frías o monosilábicas en Slack/Teams
«Todo bien» eterno aunque el proyecto se hunde
5. Síndrome del zombie laboral
Rutina mecánica: llega, enciende PC, sobrevive 8h, repite
No proponen mejoras ni se quejan (ni para bien ni para mal)
Desaparecen en momentos críticos sin explicación
Casos reales: cuando el presentismo destruye equipos
Caso 1: El desarrollador «fantasma» (Ponferrada, 2025)
Marcos, 32 años, full-stack PHP en consultora local:
«Estaba en el equipo 2 años. Siempre llegaba puntual, 40h/semana, nunca faltó. Pero los bugs se acumulaban, las nuevas features tardaban meses, y los clientes se quejaban de lentitud. En realidad pasaba 5/8h en YouTube y foros de coches. Cuando le pedimos feedback: ‘Todo bien’. Le despedimos y descubrimos que llevaba 18 meses sin motivación.»
Lección: Horas ≠ resultados. El presentismo crea ilusión de productividad.
Caso 2: La oficina zombie (Salamanca, comercio minorista)
Equipo de 12 personas en tienda online de neumáticos:
«Post-pandemia, todos volvimos presencial. Pero nadie hablaba. Las reuniones eran silencios incómodos. Vendíamos menos que con 50% remoto. Descubrimos que el 70% hacía lo mínimo para cobrar fin de mes. Implementamos ‘charlas de taller’ obligatorias 15min/día + KPIs individuales. Ventas +27% en 3 meses.»
Lección: El presentismo silencioso mata la cultura de equipo.
Caso 3: El gerente desconectado (Genasa, departamento IT)
Javier, jefe de equipo APIs, 38 años:
«Estaba en todas las reuniones ejecutivas, eventos corporativos, siempre impecable. Pero el equipo se hundía: deadlines perdidos, moral por los suelos. En privado confesó: ‘Llevo 2 años sin saber hacia dónde vamos’. Le cambiamos a rol técnico y el equipo repuntó 180°.»
Lección: Líderes presentes físicamente pero ausentes emocionalmente son tóxicos.
¿Por qué está pasando ahora? Las 4 causas raíz
1. Cultura del presencialismo tóxico
«Si no te veo en la oficina, no existes»
Jornadas interminables sin propósito
Presentismo = compromiso (falso)
2. Burnout silencioso
Agotamiento acumulado sin recuperación
«Sigo porque necesito el sueldo»
Desconexión como mecanismo de supervivencia
3. Falta de propósito
No entienden cómo su trabajo impacta el negocio
KPIs desalineados con objetivos reales
«Hago lo que me dicen, no más»
4. Remote trauma post-pandemia
Híbrido mal gestionado: presencial forzado sin razón
Pérdida confianza: «Me ven físicamente pero miden por horas»
Desmotivación por microgestión
7 estrategias para eliminar el presentismo silencioso
1. Resultados sobre presencia (medible)
❌ 8h en oficina
✅ 3 KPIs semanales claros
❌ "Siempre ocupado"
✅ "Feature X entregada viernes"
2. 1:1 semanales brutales (15min)
Pregunta clave: "¿Qué te está drenando energía esta semana?"
No "todo bien", sino respuestas reales
Detecta presentismo antes de que explote
3. Reuniones «no-meeting» por defecto
Calendario limpio = tiempo para pensar/crear
Presentistas brillan en tareas, no en reuniones
Solo reuniones con agenda + decisión concreta
4. KPIs de impacto, no de actividad
Desarrollador PHP:
❌ 40h registradas
✅ 95% uptime API + 3 features deploy
Gerente:
❌ 10 reuniones/día
✅ Equipo on track + 0 escalaciones
5. Cultura de «desconexión activa»
«Apaga Slack» 16:00-08:00 obligatorio
Viernes tarde = «deep work» sin interrupciones
Presentismo se combate dejando de glorificarlo
6. Feedback 360° trimestral
Pregunta directa: "¿Crees que fulano aporta valor real?"
Anónimo + accionable
Expone presentistas crónicos
7. Rol «culture hacker» (clave)
1 persona full-time dedicada a:
- Detectar/desmotivar presentistas
- Crear espacios conexión real
- Celebrar "desconexiones sanas"
Resultados: +35% engagement (caso real)La conclusión que no quieres oír
El presentismo silencioso es más peligroso que las bajas laborales.
¿Por qué? Porque:
- Cuesta igual (sueldo completo)
- Hace menos daño visible (no hay alarmas)
- Se contagia (equipo entero entra en piloto automático)
- Destruye cultura (desconfianza silenciosa)
Tu oficina llena de «zombies laborales» es económicamente más cara que 3 bajas por burnout.
El antídoto (3 pasos)
1. Mide RESULTADOS, no presencia
2. Crea ESPACIOS de conexión real (no forzada)
3. Despide sin culpa al presentismo crónicoUn equipo de 6 personas al 80% comprometidas > 12 personas al 30%.